Praga: Praga es, sin duda, una ciudad que se puede recorrer a pie, y a los visitantes les encanta pasear por los barrios y contemplar los chapiteles, los puentes y los campanarios al estilo de los cuentos de hadas. Junto a un monasterio activo, el
Augustine Hotel exuda tranquilidad. Con su ubicación en el histórico distrito de Mala Strana, los huéspedes pueden disfrutar de caminatas temprano en la mañana o tarde a la noche por la colina del castillo y el legendario Puente de Carlos. En la ribera este del Vltava, en la elegante zona residencial de Vinohrady, el hotel boutique de la Belle Époque
Hotel Le Palais Prague ofrece chimeneas en las habitaciones, balcones y pinturas al fresco del famoso pintor checo Lûdek Marold. Las cercanas Ópera Estatal de Praga y Sala Smetana ofrecen excelentes eventos musicales todo el año. Las encantadoras noches para dos comienzan en el elegante restaurante del hotel, Le Papillon, y continúan junto al fuego en la acogedora biblioteca.
San Petersburgo: Desde antes de la Revolución Bolchevique, el
Hotel Astoria ha sido uno de los lugares más lujosos de esta ciudad colmada de elegantes atracciones. Ubicado justo frente a la imponente Catedral de San Isaac, el hotel es el lugar ideal para comenzar una excursión y disfrutar de todo lo que hace que San Petersburgo sea una ciudad tan encantadora. El bar del lobby ofrece una fuente de chocolate durante el té de la tarde, y el aclamado restaurante Davidov se especializa en caviar. El magnífico jardín de invierno atrae a los huéspedes con su imponente techo de vidrio. Mientras tanto, no hay lugar en San Petersburgo que ostente la opulencia rusa como el
Taleon Imperial Hotel. El bar del lobby, que sirve una excelente selección de coñacs, es también un destino en sí mismo. La entrada en el canal Moika y los magníficos detalles de la propiedad impresionan hasta a los viajeros más experimentados.