Con una ubicación céntrica a solo una manzana de la Ópera Estatal en la bulliciosa Ringstrasse, el Grand Hotel Wien
emana una elegancia vienesa tradicional. Este hotel de la Belle Époque se inauguró en 1870 a bombo y platillo, atrayendo a lo más ilustre de la
sociedad vienesa. Su gran reputación se cimentó en 1894 cuando Johann Strauss se subió al escenario durante la celebración de su
jubileo de oro. En la actualidad, el hotel sigue siendo tan vibrante como lo era durante la cima del imperio austrohúngaro. Las habitaciones, de
decoración clásica, cuentan con paredes cubiertas de seda y muebles antiguos. Las opciones gastronómicas son austriaca,
japonesa y francesa. El galardonado Le Ciel cuenta con vistas panorámicas desde su terraza del séptimo piso. Durante los meses más cálidos,
las terrazas del Schanigarten son un lugar ideal para el café vienés, el Gugelhupf y contemplar a la gente.
Le Palais Prague está instalado en una villa del neobarroco de 1897, en el encantador barrio de
Vinohrady, un área que se ha equiparado el SoHo de Nueva York o el Notting Hill de Londres. El hotel tiene una historia curiosa
(en una ocasión fue una planta procesadora de carne) pero los interiores pulidos y la onda elegante de la actualidad lo han transformado
en uno de los hoteles boutique más famosos de la ciudad. Las habitaciones son brillantes y sobrias, mientras que los baños
de mármol disponen de suelos climatizados. Las suites cuentan con frescos originales pintados por Luděk Marold, que en una ocasión se alojó en el hotel, mientras que
otras habitaciones gozan de chimeneas y balcones. En Le Papillon se sirve cocina de inspiración bohemia, mientras que el bar del vestíbulo, completo
con un rincón para fumar, y la chimenea de la biblioteca, lo convierten en lugares ideales para descansar.
Salzburgo es como una joya del Barroco en las orillas del río Salzach, en la frontera norte de los
Alpes. La ciudad, perfilada tanto por su entorno natural como por la aplicada creatividad humana, ha inspirado a Mozart, Strauss y
Toscanini, entre otros. El Hotel Sacher, parte de su herencia, fue construido en 1866, el mismo año en que Salzburgo entró a formar parte del
imperio austrohúngaro. El hotel, centro social sin rival del famoso festival de música de verano, ha dado la bienvenida
a líderes y figuras prominentes desde, Sir Karl Popper a Plácido Domingo. Ubicado en la orilla del río, con vistas al casco antiguo barroco
de la ciudad y a la fortaleza de Hohensalzburg, el hotel dispone de habitaciones decoradas al estilo clásico, con antigüedades, paredes cubiertas de seda,
pinturas al óleo y arañas de cristal. Un destino destacado con una elegancia rústica es el Zirbelzimmer, que ofrece cocina austriaca clásica.
Es posible que The Augustine, ubicado en el corazón de Praga, sea el hotel antiguo más reciente de la ciudad. Abierto en 2009 tras una extensa restauración y renovación, ocupa siete edificios, entre ellos un monasterio y cervecería del siglo XIII que fue el hogar de los frailes de San Agustín. Las habitaciones, sorprendentes por su elegante simplicidad, reflejan la historia monástica del hotel. El diseño de interiores checo se refleja en los muebles europeos contemporáneos y las obras de arte moderno que adornan todo el hotel; además, todas las habitaciones tienen vistas a los patios, la capilla o el castillo de Praga. El Elegantes Restaurant ofrece lo mejor de la elegante cocina europea con el ambiente más sofisticado, en un entorno histórico, asi mismo cultural y hermoso.
Sir Rocco Forte no reparó en gastos para devolverle la vida al Hotel Amigo. Bajo la dirección de la diseñadora Olga Polizzi, los interiores de líneas depuradas unen la tradición flamenca elegante a la ropa de cama belga refinada, las cortinas de seda bordada y una sensibilidad italiana moderna. Los toque belgas incluyen los chocolates de Pierre Marcolini y estampados de Marcel Broodthaers y René Magritte. Respecto al curioso nombre, data de principios del siglo XVI, cuando los españoles que gobernaban por aquel entonces confundieron la palabra flamenca para "cárcel", que fue la función del edificio durante siglos, por "amigo". Ubicado en una encantadora calle adoquinada junto a la Grand Place, la histórica plaza central de Bruselas, el Amigo también cuenta con un galardonado restaurante y un bar de martinis, gimnasio, centros de negocios y una sala de baile.
Rodeado por un hermoso parque, el castillo con foso conocido como Schlosshotel Hugenpoet, con su personal altamente
especializado, posee una ubicación ideal entre los centros urbanos y los recintos feriales de Düsseldorf y Essen. Data del siglo
XVII y la mayoría de servicios y detalles hacen que los huéspedes se sientan como visitantes de la realeza. Los interiores cuentan con chimeneas de piedra
caliza grabada, una escalera de mármol negro y antigüedades seleccionadas cuidadosamente; también se mima a los huéspedes con tarjetas de
bienvenida y trufas caseras hechas todos los días por el chef pastelero. Para muchos lo mejor es el restaurante de una estrella Michelin
presidido por la chef estrella Erika Bergheim. Durante el verano, los huéspedes pueden sentarse en una terraza al aire libre, contemplando las magníficas
vistas, sintiéndose parte del escenario histórico y comiendo algunos de los platos más innovadores de la región.