Detrás de la sobria fachada de piedra de La Cigale se encuentra un tesoro de diseño, color y texturas.
El hotel La Cigale se parece a un joyero sin adornos: detrás de una fachada de piedra sobria se encuentra un
tesoro del diseño, el color y las texturas, que le quita el aliento a los recién llegados. Los interiores cuentan con arañas de
cristal de Murano y muebles cortesía de Edra, Philippe Starck y Carlos Cruz-Díez. Los exquisitos detalles continúan en las suites,
algunas de las cuales están decoradas con muebles de piel hechos a mano y piezas de Lalique y Baccarat. Las vistas,
en particular desde los pisos superiores del edificio de diecinueve pisos, abarcan desde el Corniche hasta el desierto de esta ciudad rica en
petróleo. El bar desde el que contemplar las vistas es el Sky View. El edificio de convenciones, que está conectado al hotel,
aloja hasta 1.000 personas.
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