Unos retratos de aristócratas del siglo XVII presiden el gran vestíbulo, que conduce a un encantador jardín de invierno.
La discreta entrada y la sobria fachada de esta joya del "centro
storico" de la ciudad proporcionan un aire de exclusividad, que aprecian en especial los huéspedes habituales. Unos retratos de la
aristocracia italiana del siglo XVII contemplan vigilantes el gran vestíbulo del hotel, que conduce a un encantador jardín de invierno
de la Belle-Époque, donde los nobles florentinos y los literatos locales se reunían para beber entrada la noche (el hotel
se inauguró a mediados del siglo XIX). Una larga e imponente escalera conduce a los apartamentos de los huéspedes, cada uno repleto de
muebles y ornamentos antiguos. Desde las enormes ventanas enmarcadas de las suites del quinto piso, la famosa cúpula de Brunelleschi en lo alto
del Duomo parece estar al alcance de los dedos: un vista clásica de Florencia.
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