El Cristallo, inaugurado en 1901, cuenta con unos hermosos interiores, repletos de techos pintados a mano, boiserie y arañas de cristal.
El Cortina d'Ampezzo, enclavado en las Dolomitas italianas, ha sido de los resorts de moda más importantes de Europa
desde principios del siglo XX, cuando la realeza y la alta sociedad pasaban aquí el invierno. Sin embargo, mejor aún que contemplar a la gente es
el imponente escenario: la ciudad se encuentra en un extenso valle rodeado por cordilleras irregulares. Ningún hotel cuenta
con vistas mejores a las paredes de piedra caliza de los acantilados que el Cristallo, gracias a su posición elevada en una ladera. El hotel,
que abrió sus puertas por primera vez en 1901, dispone de hermosos interiores, llenos de techos pintados a mano, boiserie y arañas de cristal. El elogiado
Transvital Swiss Beauty Center ofrece lo último en bienestar y tecnología de mantenimiento deportivo. La mayoría de huéspedes vienen por la
naturaleza (senderismo en verano, esquí en invierno), pero el Cristallo también es un sitio perfecto para los que ansían relajarse.
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