Sur de Alemania, Múnich y los Alpes bávaros

Siete días en el sur de Alemania, desde Stuttgart hasta los Alpes bávaros

Disfrute lo mejor del pintoresco sur de Alemania en este itinerario de siete días que combina ciudades históricas con el paraíso recreativo de los Alpes bávaros.

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Día 1: Stuttgart

El recorrido comienza en Stuttgart, el centro cultural del sudoeste de Alemania. Se encuentra ubicada en el valle del Neckar, y cuenta con una rica historia industrial que aún permanece, además de sus bosques y viñedos que llegan hasta la ciudad. Los dos principales museos de arte deben estar en el primer lugar de su lista: El Kunstmuseum Stuttgart alberga una increíble variedad de obras de los siglos XIX y XX, incluida la colección más importante del mundo de Otto Dix. En la Nueva Galería Estatal encontrará diversas pinturas europeas que datan de alrededor de 550 años, incluido el grupo "El jinete azul". Los automóviles son protagonistas en el Museo de Mercedes Benz, donde los aficionados a los automóviles podrán disfrutar de la colección de vehículos que fabrica la empresa automotriz, a la que se adjudica el primer vehículo fabricado en Stuttgart en 1902. La visita a Stuttgart será aun más agradable si hace coincidir su viaje con uno de los tres festivales más importantes de la ciudad. En el Festival del vino de Stuttgart que se lleva a cabo a fines de agosto, los amantes del vino se reúnen para probar especialidades de la región. El Festival de la cerveza de Stuttgart que se extiende durante 16 días, es el segundo en importancia en Alemania, después de la Oktoberfest, que se realiza en Múnich y comienza a fines de septiembre. En diciembre, los visitantes pueden conocer el alegre Mercado de Navidad.

Día 2 a 4: Múnich

Puede conducir desde Stuttgart hasta Múnich, el punto con más vida del sur de Alemania, cuenta con varios museos de nivel internacional, iglesias y palacios históricos, hermosos parques, ópera, sinfonía y, por supuesto, las famosas cervecerías. La Oktoberfest es la principal celebración cervecera de Europa. Comienza en septiembre y la frecuentan alrededor de cinco millones de personas. (Si piensa visitar Múnich durante la Oktoberfest, es imprescindible que reserve hotel con bastante anticipación).

Tome como punto de referencia el área que rodea la Marienplatz. Desde la parte más alta del Neues Rathaus (Nuevo Ayuntamiento), famoso por su Glockenspiel, tendrá un buen panorama del centro de la ciudad, incluida la cercana Frauenkirche del siglo XV. Disfrute de una dosis de historia en Residenz, un palacio que albergó a la familia Wittelsbach, gobernantes de Baviera, de 1385 a 1918. Los amantes del arte deben visitar el Barrio de los museos de Múnich, donde se pueden encontrar Alte y Neue Pinakothek, como así también Pinakothek der Moderne. Allí, las colecciones son de nivel internacional. Para cambiar el ritmo, dé un paseo por el Englischer Garten, el parque público más antiguo del mundo. Un patio cervecero ocupa la plaza cercana a Chinesischer Turm. Desde aquí, solo está a unos pasos del distrito de Schwabing, donde se encuentra el restaurante Tantris, elogiado por Michelin.

Luego puede dirigirse a Olympiapark y visitar la exposición de automóviles BMW Welt. Desde el punto de vista arquitectónico, la sala de exposición de BMW es una estructura imponente, con una rampa en espiral con cerramiento de vidrio que conduce a un puente suspendido en lo alto que dirige hacia el museo y los edificios de la fábrica. O bien, puede visitar Schloss Nymphenburg, palacio que se encuentra ocho kilómetros al noroeste del centro de la ciudad. Residencia de verano de los Wittelsbach, este es uno de los palacios más sofisticados de Europa. Porzellan-Manufaktur-Nymphenburg es una fábrica que aún produce la famosa porcelana de Nymphenburg. Resérvese tiempo para explorar el parque de 202 hectáreas y Amalienburg, monumento del estilo Rococó. De vuelta a la ciudad, puede cenar especialidades de Baviera en Spatenhaus, un restaurante con cervecería de Múnich que ofrece grandes ventanas con vista al teatro de la ópera. Múnich es famosa a nivel internacional por su música, por lo tanto, tal vez le interese asistir a un espectáculo de la Ópera de Múnich o la Filarmónica de Múnich durante su estadía.

Día 5: Tegernsee

Después de gozar de las riquezas culturales de Múnich, es hora de disfrutar la magnificencia de los paisajes de Baviera. Puede pasar el día en Tegernsee, una ciudad de spa y resorts a orillas de un hermoso lago, a 50 kilómetros de automóvil hacia el sur de Múnich. En verano, el lago es perfecto para nadar y pescar. También puede alquilar uno de los tantos botes de paseo que se pueden apreciar en el agua. Si está dispuesto a una saludable caminata alpina, en aproximadamente dos horas puede llegar a la cima del cercano Baumgartenschneid, un pico bajo de los Alpes bávaros. Para almorzar o cenar, visite el complejo de edificios llamado Schloss Tegernsee, donde se encuentra la excelente Herzoglich Bayerisches Brauhaus Tegernsee, una de las fábricas de cerveza más antiguas de Alemania.

Días 6 y 7: Alpes bávaros y castillos como de cuentos de ada

Ningún viaje al sur de Alemania sería completo sin una visita a uno de los "castillos como de cuentos de ada" del Rey Luis II y una excursión a Zugspitze, el pico más alto de Alemania. En un breve pero pintoresco recorrido en automóvil (menos de 80 kilómetros) desde Tegernsee puede llegar a Garmisch-Partenkirchen, ciudades hermanadas al pie de los Alpes bávaros. Si hay nieve en el terreno, puede visitar el famoso Olympia-Skistadion, con sus dos saltos de esquí y su pista de slalom (aquí se realiza el Campeonato Mundial de Salto de Esquí todos los 1 de enero). Para tener una vista espectacular de los Alpes bávaros y tiroleses (austríacos), puede subir a la cima del famoso Zugspitze, la montaña más alta de Alemania (2.963 metros). Desde Garnisch, la duración total del viaje, por ferrocarril y teleférico, es de aproximadamente 40 minutos.

Puede programar pasar sus últimos días en esta region, para visitar los dos castillos reales bávaros de Hohenschwangau y Neuschwanstein. Llegar a Schwangau, donde ambos están ubicados es facil. Hohenschwangau es el más cercano. Era una ruina de 600 años cuando el Príncipe heredero Maximiliano II lo compró en 1832. Sobre las ruinas, construyó el castillo neogótico que vemos hoy y lo utilizó como residencia de verano. La Sala del caballero del cisne, cuyo nombre proviene de las pinturas que narran la saga de Lohengrin, es una de las habitaciones más atractivas del castillo. Cerca de allí se encuentra Neuschwanstein, principal atracción turística, que fue la invención de ensueño del hijo de Maximiliano, el Rey Luis II (si no llega temprano, prepárese para largas colas, especialmente en verano). El estudio está decorado con pinturas de escenas de la leyenda medieval de Tannhäuser, mientras que la habitación presenta un mural que ilustra la leyenda de Tristán e Isolda. Nota: En septiembre, hay conciertos de música de Wagner en la Sala de canto.

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