Rusia

Siete días en Moscú y San Petersburgo

Winston Churchill dijo: "Rusia es un acertijo envuelto en un misterio de un enigma." Ya sea que lo visite durante las Noches Blancas del verano o durante los mágicos inviernos nevados, el país es un destino excepcional, y el tipo de lugar que lo hará sorprenderse de no haberlo descubierto antes.

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Días 1 a 3: Moscú

Al llegar a Moscú, refrésquese con un recorrido a pie por la histórica Plaza Roja y admire la icónica Catedral de San Basilio (pero puede dejar de visitar el Mausoleo de Lenin, lúgubre y demasiado turístico). Durante el invierno, siga a los moscovitas adinerados a la tienda de departamentos G.U.M., con su imponente techo de vidrio con forma de bóveda. Para lograr el estilo invernal ruso, visite la suntuosa exposición de pieles de Helen Yarmak y salga vestido como un extra de Doctor Zhivagho. Cene en el Vogue Café, ideal para ver y ser visto.

Comience el segundo día en la Plaza de la Catedral del Kremlin y visite la Catedral de la Asunción, donde coronaban a los zares, el Museo de la Armería, donde se guardan huevos Fabergé; la pared de íconos del Palacio del Patriarca; la Catedral del Arcángel Miguel y los espléndidos jardines del fuerte. Luego visite el Fondo de diamantes, que incluye el cetro de Catalina la Grande. Por la noche, cene en Cherdak, ubicado en el ático de una casa antigua en Kuznetsky, y asista a un espectáculo en el Bolshoi, recientemente renovado. Si prefiere comer después del teatro, visite el Café Pushkin, abierto las 24 horas e inspirado en una casa del siglo XIX, donde se sirven platos clásicos rusos.

Aunque esté recorriendo Moscú con chofer, haga un desvío para visitar una de las magníficas estaciones de metro de la ciudad, muchas de las cuales contienen candelabros que funcionan y ornamentos originales. En su última mañana en Moscú, recorra la Galería Tretyakov, que tiene una de las principales colecciones de arte ruso del mundo, desde la época medieval hasta el presente. Para descubrir la nueva Moscú, visite la antigua fábrica de chocolate Octubre Rojo, que hoy es un lugar de reunión contemporáneo, con sofisticados restaurantes, como el moderno Bar Strelka, con una increíble vista a la ciudad, o Bontempi, donde el chef utiliza ingredientes locales rusos para crear platos de fusión italiana. Los aficionados al arte también deben dedicar tiempo a visitar Garage Center for Contemporary Art, de Daria Zhukova.

Días 4 a 7: San Petersburgo

El tren rápido de Moscú a San Petersburgo demora cuatro horas, un viaje que transcurrirá rápidamente para quienes lean Catalina la Grande: Retrato de una mujer, de Robert K. Massie, una introducción imprescindible a la figura real más interesante de Rusia. Al llegar, oriéntese con un breve recorrido por la ciudad, visitando El Jinete de Bronce, una estatua de Pedro el Grande, el Strelka y la extraordinaria Nevsky Prospect, la principal calle de compras de San Petersburgo. Cene en el restaurante más antiguo de la ciudad, Palkin, donde la especialidad es el borscht.

El segundo día debe comenzar con una excursión al campo, con la primera parada en el Palacio Pavlovsk, una residencia imperial que data del siglo XVIII. Almuerce en el restaurante local BIP en el poblado de Pavlovsk y luego visite el Palacio Catalina (anteriormente Palacio Pushkin), donde se encuentra la famosa Sala de Ámbar. Si tiene tiempo, diríjase al oeste en automóvil, al Palacio Peternoff. Al volver a la ciudad, cene en Mansarda, que ofrece una vista espectacular a la Catedral de San Isaac.

Pase al menos medio día en el Hermitage, el complejo encargado por Catalina la Grande para ser la sede de la colección de arte real, una de las más extraordinarias del mundo. Si dedicara únicamente treinta segundos a mirar cada uno de sus más de tres millones de tesoros, demoraría casi tres años en verlos a todos. Algunos de los aspectos destacados son las Salas de Oro de la Galería del Tesoro y las treinta salas de arte italiano de los siglos XIII a XIX. (Sugerencia: reserve su entrada en línea para evitar las largas colas en el museo). Después de esta lección de historia, descubra el ambiente artístico contemporáneo de la ciudad en las galerías Loft Project Etag y Erarta y en el Museo Nory.

Vuelva al hotel para vestirse con su atuendo formal de noche para ver un espectáculo de baile en el Teatro Mariinsky. Este edificio histórico, conocido anteriormente como el Teatro Kirov, fue donde se realizó la primera función de El Cascanueces, de Tchaikovsky, y su compañía de ballet sigue siendo uno de los grupos más aclamados del mundo.

Durante su último día en San Petersburgo, viste el Palacio Yusupov, el famoso lugar donde fue asesinado Rasputín, y la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada. Termine la tarde en el Mercado Kuznechny, donde los visitantes y los habitantes locales compran miel, encurtidos y especias. Visite LowFat Studio y Lyyk Design Market para descubrir las nuevas y modernas inspiraciones del diseño ruso. En su última noche en Rusia, durante el invierno, cene en el acogedor y entretenido Sadko y vuelva a su hotel en trineo. En noches más cálidas, visite el Volga-Volga, un restaurante a bordo de un río que recorre los canales de San Petersburgo, y vea a esta belleza rusa iluminada.

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