El hotel, instalado en un parque de veinticuatro acres, tiene unas imponentes vistas de Frankfurt, pero parece estar en otro mundo lejano.
La Villa Rothschild Kempinski, a solo veinte minutos de Frankfurt en la región arbolada de Taunus, se encuentra en un parque de
10 hectáreas. Es un auténtico hotel boutique, que en el pasado fue la residencia de verano de Wilhelm Carl von Rothschild, el fundador de la famosa
familia de banqueros de Nápoles. En la actualidad es uno de los mejores hoteles históricos del país y cuenta con una clientela
fiel, en particular entre los gourmets. El restaurante Villa Rothschild, galardonado con estrellas Michelin, es famoso en todo el mundo por
una cocina francomediterránea que se sirve en un amplio pabellón, que se extiende hasta una terraza al aire libre durante
los meses de verano. El bar Tizian’s de paneles de madera, uno de los favoritos para aperitivos, cuenta con vistas al área del Rin-Meno y el
castillo histórico de Kronberg; al igual que el resto de este hotel maravilloso, parece estar en otro mundo.
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